Vivir experiencias

Vivimos en un mundo cambiante, en un constante movimiento. Diariamente nacen tendencias que nos exigen mantenernos actualizados y establecer parámetros propios que nos destaquen en el medio en que nos movemos. NO PODEMOS QUEDARNOS QUIETOS pero sí FIRMES en lo que queremos lograr.

En un mercado creciente, es necesario estar informados y saber aprovechar las diferentes oportunidades que se nos presentan en el camino. La efectividad tiene un impacto mayor porque requiere de conocimiento. El conocimiento unido a la creatividad nos lleva a generar resultados.

Los consumidores no requieren productos, desean VIVIR EXPERIENCIAS. Un ejemplo típico es el abanico de restaurantes que nos ofrecen el mismo tipo de comidas pero con la oportunidad de convertir la visita en una experiencia mas allá de lo culinario. En Quattro Pizzería y Cava, un restaurante de mi ciudad, pedir un plato de la carta llamado ¨Bistecca Famiglia¨, nos invita a degustar un corte de carne perfectamente preparado que nos recuerda la importancia de construir una familia con quien compartirlo y adicionalmente evoca las tradiciones italianas que potencializan la buena mesa. Volvería? Claro que sí. Llevaría personas a ese lugar? Claro que sí. Un buen nombre al plato, además de la atención de un personal respetuoso que te hace sentir importante, ambientación adecuada y sensación de querer quedarse a continuar la tarde con una botella de vino. De esto se trata VIVIR LA EXPERIENCIA.

Necesitamos hacer que nuestros clientes sientan que viven una experiencia que les genera recuerdos y ésto los acerca a nosotros, creando lazos que perduran y a la vez, generan más clientes.

Procuremos ofrecer experiencias agradables que identifiquen nuestro consumidor con nuestros productos o servicios. Poseer objetos no es tan valorado como poseer recuerdos. Todavía los pequeños detalles hacen grandes relaciones.

JESSICA L. GUERRERO G.

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