Vivir experiencias

Vivimos en un mundo cambiante, en un constante movimiento. Diariamente nacen tendencias que nos exigen mantenernos actualizados y establecer parámetros propios que nos destaquen en el medio en que nos movemos. NO PODEMOS QUEDARNOS QUIETOS pero sí FIRMES en lo que queremos lograr.

En un mercado creciente, es necesario estar informados y saber aprovechar las diferentes oportunidades que se nos presentan en el camino. La efectividad tiene un impacto mayor porque requiere de conocimiento. El conocimiento unido a la creatividad nos lleva a generar resultados.

Los consumidores no requieren productos, desean VIVIR EXPERIENCIAS. Un ejemplo típico es el abanico de restaurantes que nos ofrecen el mismo tipo de comidas pero con la oportunidad de convertir la visita en una experiencia mas allá de lo culinario. En Quattro Pizzería y Cava, un restaurante de mi ciudad, pedir un plato de la carta llamado ¨Bistecca Famiglia¨, nos invita a degustar un corte de carne perfectamente preparado que nos recuerda la importancia de construir una familia con quien compartirlo y adicionalmente evoca las tradiciones italianas que potencializan la buena mesa. Volvería? Claro que sí. Llevaría personas a ese lugar? Claro que sí. Un buen nombre al plato, además de la atención de un personal respetuoso que te hace sentir importante, ambientación adecuada y sensación de querer quedarse a continuar la tarde con una botella de vino. De esto se trata VIVIR LA EXPERIENCIA.

Necesitamos hacer que nuestros clientes sientan que viven una experiencia que les genera recuerdos y ésto los acerca a nosotros, creando lazos que perduran y a la vez, generan más clientes.

Procuremos ofrecer experiencias agradables que identifiquen nuestro consumidor con nuestros productos o servicios. Poseer objetos no es tan valorado como poseer recuerdos. Todavía los pequeños detalles hacen grandes relaciones.

JESSICA L. GUERRERO G.

Normalización

La normalización es el resultado de otras evoluciones de la sociedad. Digamos que es la tendencia a la búsqueda del equilibrio.

Lo que hoy es «nuevo», mañana ya es «generalizado»y luego pasa a “olvidado”. Profundicemos más en estos tres términos.

“Nuevo” es lo que actualmente genera un impacto automático. Las personas buscan conocerlo y de ahí generar su propia opinión. Pueden ser fenómenos efímeros o crecientes en la sociedad, que al paso del tiempo se renuevan y nacen con algunos cambios. El objetivo en este punto es llegar con creatividad y fuerza.

“Generalizado” es lo que ya todos conocen y es de manejo general. Lo que ya se ha afianzado y es aceptado por una gran mayoría. A su vez, en este punto, esta tendencia ha podido crear una “antitendencia”, situación que muy al contrario de lo que podríamos pensar, se convierte en algo positivo porque siempre nos recordará sus principios. En este momento de la evolución es necesario recordar lo que nos llevó a este punto y mantener el concepto actualizado, bombardeando efectivamente el mercado para alargar su permanencia lo mayormente posible.

“Olvidado” es lo que fue determinante pero ya no lo es. No necesariamente es obsoleto, simplemente ya no tiene la misma repercusión y ha sido reemplazado por nuevas tendencias, aunque un pequeño porcentaje sigan considerándolo en sus posibilidades. Este lugar en el mercado es el que evitamos y por el que trabajamos constantemente para no llegar. Personalmente, considero que en la evolución constante, se puede evitar llegar a ser “Olvidado”, sin embargo, en el caso de llegar a serlo, puede convertirse en una oportunidad para concebir nuevos proyectos partiendo de la base que los llevó al éxito, modificando y renovándolos, así no necesariamente comenzamos de cero.

La “normalización” es el punto de equilibrio en el mercado. Procurar estrategias duraderas a mayor plazo. Enseñar al consumidor que el producto llegó para quedarse y ofrecerle seguridad y confianza.

En medio de tanto despliegue, un gran número de consumidores se sienten agotados y prefieren mantener su atención en productos que se sostengan vigentes. La vigencia la determina el buen proceso mercadológico que se le dé al mismo, manejando el medio impacto prolongado.

El boom publicitario impacta, pero la normalización otorga permanencia.

JESSICA L. GUERRERO G.